
RECONOCIMIENTO A LA REFLEXIÓN CRÍTICA, ÉTICA Y TRANSFORMADORA
El Premio Académico Espectro Azul constituye un reconocimiento especial dentro del sistema de premios de Congresos PI. Distingue trabajos académicos —ya sean investigaciones empíricas, desarrollos teóricos o propuestas de praxis académica— que se caracterizan por su enfoque crítico, ético y reflexivo.
Reconoce producciones que cuestionan marcos teóricos, metodológicos o prácticos establecidos, promoviendo procesos de transformación en la producción de conocimiento, en la teoría disciplinar o en la praxis académica y social.
Este galardón no se otorga por el nivel de impacto cuantificable ni exclusivamente por la innovación técnica, sino por la profundidad crítica, la coherencia ética y la capacidad del trabajo para problematizar supuestos naturalizados, abrir debates y renovar el pensamiento disciplinar.
Es un premio de alto prestigio, equiparable a los demás reconocimientos institucionales, con un énfasis diferenciado en la dimensión crítica, ética y transformadora del conocimiento.
CRITERIOS DE EVALUACIÓN POR PARES
Los trabajos postulantes al Premio Diamante serán evaluados por un comité de pares ciegos, considerando los siguientes criterios de manera contextual, integral y no jerárquica.
1. POSICIONAMIENTO ÉTICO Y REFLEXIVO DEL TRABAJO
2. CAPACIDAD CRÍTICA FRENTE A MARCOS ESTABLECIDOS
3. PERTINENCIA SOCIAL Y COMPROMISO TRANSFORMADOR
4. SOLIDEZ ARGUMENTATIVA Y COHERENCIA ACADÉMICA
5. CALIDAD ACADÉMICA Y COMUNICATIVA
6. CRITERIO ÉTICO Y RESPONSABILIDAD ACADÉMICA
VALORACIÓN FINAL: El Premio Académico Espectro Azul se concede a trabajos que demuestran un alto nivel de reflexión crítica, compromiso ético y capacidad transformadora, constituyéndose en aportes académicos relevantes para la revisión, problematización y renovación de la teoría y la praxis investigativa. Los trabajos reconocidos se consideran referentes de pensamiento crítico y ética académica, fortaleciendo el debate y la responsabilidad social del conocimiento dentro y fuera del congreso.
El jurado deberá evaluar cada trabajo desde su propia lógica epistemológica, evitando comparaciones implícitas entre investigación, teoría o praxis, y reconociendo el valor específico de cada forma de producción de conocimiento cuando este alcance estándares excepcionales de excelencia, coherencia e impacto.